Etiopia. Chelchele Washing Station. Heirloom. Natural.
Este lote procede de la estación de lavado Chelchele, en la aldea de Chelchele, distrito de Kochere, corazón de la denominación Yirgacheffe. Allí, cientos de pequeños productores cultivan café en parcelas minúsculas, intercalado con otros cultivos alimentarios y, en su mayoría, sin uso de fertilizantes ni pesticidas, manteniendo un manejo muy cercano a lo orgánico.
Las cerezas se entregan diariamente a la estación, donde se seleccionan y pesan a mano, antes de ser procesadas como naturales de cereza íntegra. El café se seca en camas africanas elevadas, en combinación de sol directo y sombra; durante los primeros días, las camas se cubren cuando el sol es demasiado intenso para proteger la fruta y favorecer un secado lento y uniforme. El resultado es un Grado 1 de Yirgacheffe con una taza limpia y muy definida, con un perfil floral y marcado de arándanos.
Las fincas se sitúan entre 1.790 y 1.900 m s. n. m., sobre suelos de arcilla fértil rojo-marrón, bien drenados, en un clima templado (22–28 ºC) y con lluvias abundantes (1.880–2.200 mm anuales). Este conjunto de altitud, suelo y microclima, junto con el trabajo meticuloso en la estación, es lo que sostiene año tras año la consistencia de este clásico natural de Yirgacheffe.
En taza encontramos una fragancia floral nítida y delicada, sobre un eje de “berries” (arándanos) y dulzor jugoso, con acidez brillante y textura sedosa. Un natural etíope preciso y elegante, pensado para quienes buscan fruta y complejidad sin renunciar a la limpieza..
Etiopia. Chelchele Washing Station. Heirloom. Natural.
Este lote procede de la estación de lavado Chelchele, en la aldea de Chelchele, distrito de Kochere, corazón de la denominación Yirgacheffe. Allí, cientos de pequeños productores cultivan café en parcelas minúsculas, intercalado con otros cultivos alimentarios y, en su mayoría, sin uso de fertilizantes ni pesticidas, manteniendo un manejo muy cercano a lo orgánico.
Las cerezas se entregan diariamente a la estación, donde se seleccionan y pesan a mano, antes de ser procesadas como naturales de cereza íntegra. El café se seca en camas africanas elevadas, en combinación de sol directo y sombra; durante los primeros días, las camas se cubren cuando el sol es demasiado intenso para proteger la fruta y favorecer un secado lento y uniforme. El resultado es un Grado 1 de Yirgacheffe con una taza limpia y muy definida, con un perfil floral y marcado de arándanos.
Las fincas se sitúan entre 1.790 y 1.900 m s. n. m., sobre suelos de arcilla fértil rojo-marrón, bien drenados, en un clima templado (22–28 ºC) y con lluvias abundantes (1.880–2.200 mm anuales). Este conjunto de altitud, suelo y microclima, junto con el trabajo meticuloso en la estación, es lo que sostiene año tras año la consistencia de este clásico natural de Yirgacheffe.
En taza encontramos una fragancia floral nítida y delicada, sobre un eje de “berries” (arándanos) y dulzor jugoso, con acidez brillante y textura sedosa. Un natural etíope preciso y elegante, pensado para quienes buscan fruta y complejidad sin renunciar a la limpieza..